Las casillas, un patrimonio singular

En Martín Muñoz de las Posadas una tradición hortelana centenaria creó un paisaje cultural propio, que descansa en el conocimiento y uso eficiente de los recursos naturales y en una particular organización familiar del trabajo para su explotación, el sistema de las huertas y las casillas.

La situación de las mejores tierras para las hortalizas lejos del pueblo y el trabajo intensivo que requería en los meses de producción se solucionó con el desplazamiento estacional, desde mayo hasta inicios de octubre, de buena parte de la población a la inmediatez de las huertas, construyendo pequeñas construcciones de una planta, las casillas, que servían a la vez de habitación para la familia, de almacén para los productos y lo necesario para el trabajo y de cuadra para los animales. Pagos como el Navego, El Río o El Tiro, entre otros, estaban hasta hace cuarenta años sembrados de casillas con sus huertas y pozos en plena producción.

Todavía hoy se conservan algunos testimonios de este patrimonio, que forma parte de la memoria vida de los vecinos, del alma del pueblo. A través del mapa interactivo se puede rastrear su estado de conservación, y su historia ha quedado plasmada en el libro divulgativo que aquí se ofrece en su versión digital.

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El alma de Martín Muñoz de las Posadas

Huertas y casillas

Es un honor para mí prologar este libro sobre las huertas y casillas de Martín Muñoz de las Posadas, que con justicia se refiere en el título “al alma” de nuestro pueblo, porque este patrimonio material e inmaterial es un testimonio del trabajo y la vida de nuestros antepasados, reflejando la conexión profunda que hemos tenido siempre con nuestra tierra, sus costumbres y su gente. El trabajo bucea en la documentación histórica de nuestra tradición hortelana, tratando de poner una fecha a la construcción de las primeras casillas y el inicio de ese particular modo de vida que todos hemos conocido, si no de manera directa, sí por nuestros padres o abuelos, y rastrea incluso cuándo el tomate pudo convertirse en el producto estrella de las huertas. Nos pone frente a los ojos la importancia del valor de ese patrimonio etnológico y del paisaje cultural en el que se enmarcó, y nos enfrenta a la realidad, a veces incómoda, de su estado de conservación actual. Es también una reivindicación de nuestra producción hortelana, de gran calidad y que queremos impulsar mediante iniciativas como la que sirve de marco a esta publicación, en un camino en el que el ayuntamiento va de la mano de la asociación de productores, con quienes hemos celebrado actividades de formación en producción y comercialización, y creando un nuevo espacio en el Palacio del Cardenal Diego de Espinosa, para centralizar la gestión de la comercialización, con un nuevo canal on line, y que servirá, además, como punto de recepción de los visitantes de nuestra localidad. Agradezco profundamente a todos los que han trabajado en este proyecto. Ahora son ustedes, los lectores y los visitantes, quienes con su interés en descubrir y valorar el singular patrimonio de Martín Muñoz de las Posadas colaboran en la pervivencia de nuestro pasado. Y conociendo y consumiendo nuestros tomates y el resto de los productos de nuestras huertas aportan economía y contribuyen al futuro de la localidad.
José Antonio García Gil
Alcalde de Martín Muñoz de las Posadas